Si eres una fan del arte y la historia, sí o sí debes visitar un museo durante tu estancia en Madrid: El museo del Prado. Y sí, aunque los museos a veces puedan sonar como un plan “demasiado cultural”, el Prado tiene obras tan famosas, intensas y hasta extrañas que incluso quienes dicen no entender de arte terminan completamente enganchados.
El museo abrió en 1819 y hoy es considerado uno de los más importantes del mundo gracias a su increíble colección de arte europeo. Lo mejor es que puedes recorrer siglos de historia en una sola visita mientras descubres cuadros llenos de drama, misterio, reyes, guerras y personajes que parecen sacados de una película.
Aquí te dejamos algunas de las obras imperdibles del Museo del Prado que definitivamente merecen una parada.
1. Las Meninas — Diego Velázquez (1656)
Probablemente el cuadro más famoso del museo… y también uno de los más intrigantes.
En Las Meninas (1656), Diego Velázquez pintó a la familia real española, pero también se incluyó a sí mismo dentro de la escena mientras trabajaba. El resultado es un juego visual lleno de perspectivas y detalles escondidos que lleva siglos generando teorías.
Pintada en el tramo final de la carrera de Velázquez, esta obra es considerada una de las cumbres de la pintura barroca española. El lienzo representa a la infanta Margarita de Austria rodeada por sus servidoras (las meninas) y otros miembros de la corte del rey Felipe IV.
Es de esas obras frente a las que todo el mundo termina quedándose más tiempo del esperado.
2. El jardín de las delicias — El Bosco (h. 1490-1500)
Este cuadro parece un mix entre fantasía, caos y un sueño rarísimo después de cenar demasiado tarde.
Este tríptico de óleo sobre tabla es una de las creaciones más complejas y estudiadas de la pintura flamenca. Adquirido por el rey Felipe II, el cuadro presenta una densa narrativa moral sobre el destino del ser humano. Pintado entre 1490 y 1500, El jardín de las delicias muestra el paraíso, la vida terrenal y el infierno en un tríptico lleno de criaturas extrañas, escenas surrealistas y detalles imposibles de procesar en una sola mirada.
Consejo: acércate y míralo con calma porque siempre encontrarás algo nuevo.
3. Saturno devorando a su hijo — Francisco de Goya (h. 1820-1823)
Sí, este cuadro es tan impactante como su nombre.
Goya pintó esta obra como parte de sus famosas “Pinturas negras”, y representa al dios Saturno devorando a uno de sus hijos por miedo a ser destronado. La escena es oscura, perturbadora y bastante intensa, pero precisamente por eso es una de las más famosas del museo.
Definitivamente no es el típico cuadro bonito que tendríamos en alguno de nuestros pisos… pero es imposible ignorarlo.
Esta obra fue creada en secreto en su casa Quinta del Sordo y es el reflejo de los miedos de Goya.
4. La maja desnuda — Francisco de Goya (1797)
Uno de los cuadros más polémicos de su época. Comenzó como un encargo para Goya de realizar una obra parecida a la Venus pero recostada, sin embargo queda claro que queda lejos de ser la Venus como diosa y más como una mortal.
La maja desnuda rompió muchos esquemas porque mostraba a una mujer completamente desnuda mirando directamente al espectador, algo bastante provocador para finales del siglo XVIII. De hecho, la obra llegó a ser investigada por la Inquisición española.
Años después, Goya pintó también La maja vestida, creando una de las parejas de cuadros más famosas del arte español.
5. El descendimiento de la cruz — Rogier van der Weyden (1443)
Esta obra flamenca del siglo XV es una de las más emocionantes del museo.
El descendimiento de la cruz representa el momento en que bajan el cuerpo de Cristo tras la crucifixión, y destaca por el dramatismo de las expresiones y el nivel de detalle. Las lágrimas, los gestos y las posiciones de los personajes transmiten muchísimo sentimiento incluso siglos después.
Es una de esas pinturas que impresionan tanto por la técnica como por la emoción.
6. Las tres gracias — Rubens
Si alguna vez escuchaste hablar del barroco europeo, este cuadro es prácticamente su definición.
Rubens pintó Las tres gracias entre 1630 y 1635 y representa a las diosas de la belleza, la alegría y la abundancia. La obra destaca por el movimiento, los colores y la naturalidad de las figuras.
Además, seguro la has visto alguna vez en libros, memes o clases de arte sin darte cuenta.
Consejos para visitar el Museo del Prado
- Compra tus entradas online para evitar filas.
- Ve temprano o entre semana para disfrutar las salas con menos gente.
- Usa zapatos cómodos porque el museo es enorme.
- Si no eres muy fan de los museos, enfócate primero en las obras más famosas y luego explora el resto sin presión.
- La entrada es gratuita durante las últimas horas del día, aunque suele llenarse bastante rápido.
Visitar el Museo Nacional del Prado es fácilmente uno de los mejores planes culturales en Madrid. Y aunque pienses que el arte clásico no es lo tuyo, probablemente terminarás obsesionado con alguno de estos cuadros antes de salir.